ALGUNAS CELEBRACIONES RELIGIOSAS EN MARZO 2026

San Juan de Dios, religioso – Marzo 8

La Iglesia Católica celebra la fiesta de San Juan de Dios, fundador de la Orden de los Hermanos Hospitalarios, la que posteriormente se denominaría “Orden Hospitalaria de San Juan de Dios” en su honor. San Juan es un símbolo de la caridad de la Iglesia con aquellos que sufren en el cuerpo, pero también en el espíritu.
San Juan de Dios, O. H. nació en Montemor-o-Novo (“Montemayor”), Portugal, el 8 de marzo de 1495 y, coincidentemente, fue llamado a la Casa del Padre también un 8 de marzo, pero de 1550 en Granada, España. Su nombre de pila fue João Cidade Duarte, aunque el mundo lo ha conocido como "Juan de los enfermos".
Después de haber participado en la milicia, empezó a trabajar como enfermero por vocación y convicción, descubriendo que el amor a los que sufren enfermedad era lo que le movía el corazón. Juan encontraba en cada enfermo a Cristo sufriente, vulnerable, esperando ser atendido y consolado.
El santo fundó un hospital en Granada (España) y, posteriormente, junto con su grupo de compañeros, constituyó la que sería la Orden Hospitalaria, dedicada a la pastoral de la salud. Los miembros de la Orden estaban dedicados por entero a atender a los pobres y necesitados.
En aquel hospital el hermano Juan trabajó casi sin descanso durante diez años. Fueron años duros, con muchas tribulaciones y dolores, que se hicieron más llevaderos y hasta hermosos gracias a la oración. Sin Cristo, nada hubiese sido posible: “Son tantos los pobres que aquí llegan, que yo mismo, muchas veces estoy espantado cómo se pueden sustentar, mas Jesucristo lo provee todo y les da de comer”, escribió alguna vez San Juan.
Santa Francisca Romana – Marzo 9
La Iglesia celebra la fiesta de Santa Francisca Romana (también conocida como Francisca de Roma), oblata benedictina que vivió entre los siglos XIV y XV. Su intensa vida de fe constituye un hermoso testimonio de fortaleza e inspiración particular para aquellas mujeres que han pasado -o pasan- por circunstancias similares a las que ella vivió. No es exagerado señalar que esta santa supo soportar algunas de las pruebas más difíciles por las que puede pasar una mujer, y justamente en estas florecer en esperanza y amor.
Y es que Francisca contrajo matrimonio de muy joven y tuvo hijos, dos de los cuales murieron a causa de la peste. Estuvo casada por muchos años hasta que perdería a su esposo en la guerra. Sin embargo, fiel a su búsqueda de Dios y sus planes, abrazó la vida religiosa, llegando a formar una familia espiritual que subsiste hasta hoy. Por razones como estas, con motivo de los 400 años de su canonización (Jubileo 2008), el Papa Emérito Benedicto XVI la llamó ‘la más romana de las santas’.
Santa Francisca nació en Roma en 1384. A los 12 años experimentó las primeras inquietudes vocacionales, sin embargo, sus padres la casaron. Ella, asistida por su fe, no solo aceptó aquel matrimonio, sino que formó un hogar hermoso y santo, al que Dios bendijo con tres niños varones. Lamentablemente, a causa de la peste negra que asolaba Europa, terminó perdiendo a dos de sus pequeños. Esa tragedia la sensibilizó mucho frente al sufrimiento. Francisca decidió repartir sus bienes y empezó a atender a mendigos y enfermos. Sencilla y acogedora como era, se ganó el cariño de la gente que decía que quien acudía a verla siempre se llevaba algún consuelo.
El esposo de Francisca formaba parte del ejército del Sumo Pontífice. Eran tiempos en los que el papado estaba amenazado por intereses políticos que habían llevado a la Iglesia al borde del cisma en Occidente. Debido a esto, el ejército pontificio tuvo que librar numerosas batallas y el marido de Francisca andaba casi siempre ausente. Precisamente, cuando este se hallaba exiliado en los Estados Ponzianos, las tierras de la familia fueron expoliadas. Cuando el esposo pudo regresar a Roma, la ciudad se encontraba bajo el acecho del ejército napolitano. Es entonces cuando Francisca se entera que su esposo había sido herido en combate, por lo que la santa acude a su lado y asume su cuidado y compañía durante su agonía. (Fuente aciprensa).
San Cirilo de Jerusalén – Marzo 18

La Iglesia universal celebra a San Cirilo de Jerusalén, Doctor de la Iglesia. San Cirilo fue un obispo de origen griego que vivió en el siglo IV, considerado uno de los exponentes más importantes de la Patrística (periodo de los Padres de la Iglesia) por su contribución al desarrollo y esclarecimiento de la doctrina cristiana. Es recordado también por haber sido obispo de Jerusalén, en todo momento fiel defensor (apologeta) y expositor de la recta doctrina.
Cirilo nació cerca de Jerusalén alrededor del año 315. Según la tradición fue ordenado sacerdote por San Máximo, obispo de la Ciudad Santa, quien le encomendó instruir a los catecúmenos; tarea que realizó por muchos años y que lo indujo más tarde a realizar aportes cruciales a la teología de los sacramentos -en particular del bautismo, la Confirmación y la Eucaristía-.
A partir del año 348, Cirilo sucedería a Máximo en la sede de Jerusalén. Sería un periodo de 35 años, al final, los que el santo estuvo a la cabeza de la Iglesia de la antigua ciudad. Lamentablemente, de esas tres décadas y media, dieciséis años los pasó en el destierro de manera intermitente, debido a sus escritos y discursos ortodoxos, inspirados en el Concilio de Nicea, en los que enfrentaba a arrianistas y paganos, tanto en el terreno político como en el eclesial.
El Papa Benedicto XVI recordaba en la Audiencia General del 27 de junio de 2007 que son 24 los escritos de San Cirilo que se conservan hasta hoy. Estos textos denominados "Catequesis" a secas, le merecieron al santo el título de Doctor de la Iglesia, concedido por el Papa León XIII en 1883. Se trata de un conjunto de sermones pronunciados en la Ciudad Santa acerca de la penitencia, el pecado, el bautismo y el Credo, con el propósito de instruir a los catecúmenos y recién bautizados. De acuerdo al Papa Emérito, hay en estos textos un desarrollo de la teología sacramental en varios niveles, perfectamente integrados en la liturgia de iniciación cristiana, que los fieles renuevan constantemente: “La catequesis de san Cirilo, basándose en las tres dimensiones descritas —doctrinal, moral y mistagógica— es una catequesis global en el Espíritu. La dimensión mistagógica [iniciación cristiana] lleva a cabo la síntesis de las dos primeras, orientándolas a la celebración sacramental, en la que se realiza la salvación de todo el hombre”. (Fuente aciprensa).
San José, esposo de la virgen María – Marzo 19

La Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María’. José es un personaje central de nuestra fe católica por designio divino, ya que Dios le concedió el privilegio y la bendición incomparables de estar al lado de María, y de criar junto con ella a su propio Hijo. En el plan de amor infinito, Dios le encomendó el ‘trabajo’ más importante, la misión de ser cabeza de la Sagrada Familia.
Asimismo, San José es el patrono de la Iglesia Universal; y lo es también, en particular, de muchísimas comunidades religiosas, instituciones e incluso naciones; también es conocido como el ‘patrono de la buena muerte’, como se explicará más adelante.
Quiso Dios que el amor del corazón de José de Nazareth se volcara sobre María, al punto de elegirla como esposa. Ese amor que Dios inspiró se fue perfeccionando poco a poco a lo largo de su vida adulta, incluso en momentos difíciles, llenos de incertidumbre. Dice la Escritura que el ángel le habló a José, varón justo, en sueños: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1, 20-21).
La Anunciación del señor – Marzo 25
La solemnidad de la Anunciación se celebra el 25 de marzo, es decir nueve meses antes de Navidad (25 de diciembre), en representación de los nueve meses que pasó Jesús en el vientre materno.
Sin embargo, la Anunciación coincide a veces con Semana Santa, cuyos días tienen un rango litúrgico superior a esta solemnidad. Según el Misal Romano: “Cada vez que se produce esta solemnidad durante la Semana Santa, se transfiere al lunes siguiente al segundo domingo de Pascua”.
Cada año celebramos la solemnidad de la Anunciación. Es decir, cuando el Arcángel Gabriel apareció ante la Virgen María para anunciar el nacimiento de Jesús. Se recuerda de manera solemne que, un día como hoy, la historia de la humanidad cambió de curso radicalmente, en el momento en que una humilde doncella de Nazaret, María, dio un “Sí” valiente a Dios, que la invitaba a cooperar en su plan salvífico. Por su ‘sí’ María concibe a Jesús y se convierte en madre del mismo Dios, en protectora del Aquel que nacería y moriría para redención del género humano.
La palabra anunciación se deriva de la misma raíz que la palabra "anunciar". El ángel Gabriel anuncia el nacimiento de Cristo con antelación. "Anunciación" es simplemente una manera antigua de decir "el anuncio".
Aunque este término suele aplicarse al nacimiento de Jesús, se puede utilizar también en otros casos. Por ejemplo, en su libro “La infancia de Jesús”, Benedicto XVI tiene secciones como "La anunciación del nacimiento de Juan" y "La anunciación a María" porque el nacimiento de Juan Bautista también se anunció con antelación.
